—Oye, ¿alguna vez has visto avisos que en vez de advertirte… te hacen reír?

—¡Sí! El otro día vi uno en la entrada de un baño que decía:
»No somos responsables por teléfonos que se suiciden en el inodoro.»¡Casi me muero de la risa!
—¡Jajajaja! Yo vi uno en una tienda que decía:
**»Si no eres Dios, el jefe o mi mamá… no me des órdenes.
**—¡Buenísimo! Hay uno clásico de oficinas que dice:
**»Prohibido quejarse. Si tienes soluciones, bienvenidas. Si solo vienes a llorar, ahí está el baño.
»—¡JA! O uno en la nevera del trabajo:»Si no trajiste comida, no abras la nevera buscando milagros.
»**—También vi uno en una casa con perro que decía:
**»Aquí manda el perro. Nosotros solo pagamos la renta.
»**—Ese está buenísimo. ¿Y los de bares? Hay uno que decía:
»Evita la resaca: mantente borracho.»(No muy responsable… pero te saca una sonrisa )
—Y qué tal este en una biblioteca:**»Silencio… o te leemos en voz alta tus mensajes de WhatsApp.
»**—JAJA eso sí da miedo.
¡Los avisos pueden ser súper creativos! Informan, pero con estilo.—Totalmente. Yo digo que cuando un aviso te hace reír, es más fácil que lo leas y lo recuerdes.—
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