(Autora: Ana Paola estudiante de astrofísica y escritora)
En un pequeño pueblo, vivía un joven llamado Alejandro. Desde niño, sus padres, don Carlos y doña María, le enseñaron que el
dinero no era solo para gastar, sino para cuidar y usar con sabiduría.
— Alejandro, hijo —decía don Carlos—, el dinero es como una semilla. Si la plantas y la cuidas, crecerá y te dará frutos. Pero si
la gastas sin pensar, se perderá.
— Lo entiendo, papá —respondía Alejandro con una sonrisa—. Prometo ser responsable.
…..(Continuará)
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